- 4 febrero, 2026
- Categorias: Empresas, I+D+i

Agosto de 2026 no es una fecha simbólica: marca el cierre operativo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR/RRF), el gran motor financiero de los fondos Next Generation. En la práctica, implica que hitos y objetivos deben estar cumplidos a más tardar el 31 de agosto de 2026, y que la tramitación de pagos entra en su tramo final con plazos muy ajustados.
Por lo que respecta a España, el cierre se está gestionando con una lógica muy práctica: simplificar condiciones y eliminar cuellos de botella para maximizar la absorción de fondos y evitar que parte del dinero quede sin ejecutar por “bloqueos” administrativos o legislativos.
Para las empresas —especialmente las que están impulsando proyectos de I+D+i, digitalización, descarbonización o reindustrialización— el mensaje es claro: 2026 es el año decisivo, no solo por el calendario, sino por el endurecimiento natural de la “recta final”: más concurrencia, más exigencia documental y menos margen para reformular proyectos si algo se tuerce.
Breve histórico: por qué nacieron estos fondos y qué tamaño tienen
Tras la crisis de la COVID-19, la Unión Europea lanzó en 2020 un instrumento extraordinario de recuperación, NextGenerationEU (NGEU), basado en financiación común y orientado a acelerar reformas e inversiones. El programa opera principalmente entre 2021 y 2026.
En cifras (precios corrientes):
- NextGenerationEU: 806,9 mil millones € (equivalentes a 750 mil millones € en precios de 2018).
- Distribución NGEU: aprox. 407,5 mil millones € en subvenciones, 385,8 mil millones € en préstamos y 13,6 mil millones € a través de otros programas del presupuesto de la UE.
- Recovery and Resilience Facility (RRF/MRR): 723,8 mil millones € (la pieza central del NGEU).
A nivel UE, la recta final ya está “reordenando” el uso de fondos: el Scoreboard de la Comisión Europea refleja que, a cierre de enero de 2026 el RRF tenía 577.000 millones € efectivamente comprometidos, con 74 mil millones € de préstamos descomprometidos tras renuncias/ajustes de varios Estados.
España en cifras: asignación, estructura y situación a las puertas del cierre
En el caso español, la ficha país de la Comisión sitúa el valor del plan en 163.000 millones €, con 80.000 millones € en subvenciones y 83.000 millones € en préstamos (marco máximo).
El plan fue aprobado en 2021 y actualizado posteriormente (incluyendo capítulo REPowerEU), manteniendo el cierre de hitos/objetivos en agosto de 2026.
Actualmente el estado de situación de dichos fondos es:
- Fondos recibidos desde la UE (transferencias + préstamos): España ha recibido 71.000 millones € (55.000 en transferencias no reembolsables y 16.000 en préstamos), quedando por liberar un tramo relevante de subvenciones.
- Fondos desplegados dentro de España (convocados/resueltos/pagados): según comunicación institucional de La Moncloa, se destacaba más de 55.000 millones € como fondos no reembolsables recibidos y más de 62.975 millones € ejecutados/desplegados desde el inicio del Plan, con 1,36 millones de beneficiarios.
El marco operativo que condiciona todo el final del programa es:
- 31/08/2026: cumplimiento de hitos/objetivos
- 30/09/2026: última solicitud de pago
- 31/12/2026: pagos finales por parte de la Comisión
A finales de 2025 el Gobierno aprobó una revisión (adenda) del plan para flexibilizar compromisos y facilitar la llegada de los importes pendientes. En esa revisión destacan tres ideas que importan mucho a las empresas:
- Queda un volumen relevante de subvenciones por liberar. Se habla de unos 25.000 millones € aún disponibles en transferencias, con un esfuerzo explícito por asegurar el 100% de las ayudas a fondo perdido.
- Se reduce el peso de los préstamos: España renuncia a una parte muy relevante de los créditos inicialmente asignados, unos 60.000 millones €, por razones de coste financiero y deuda.
- Se aligeran obligaciones: aliviar carga administrativa ligada a 160 medidas, eliminando indicadores intermedios y requisitos ambiguos.
Esta adenda fue validada a nivel UE en enero 2026 pues este enfoque estaba alineado con la propia llamada de la Comisión a revisar planes para simplificar y agilizar en la recta final.
Qué deben hacer las empresas en 2026: estrategia “de aquí a agosto”
En la recta final, la ventaja competitiva suele estar en llegar antes y llegar mejor (proyecto maduro + documentación impecable + capacidad real de ejecución). Recomendación práctica:
Convertir la idea en proyecto financiable
- Alcance, entregables y KPIs claros (tecnológicos, ambientales, digitales).
- Presupuesto trazable y coherente con mercado.
- Plan de ejecución con compras/contratación ya pensado.
Blindar el cumplimiento y la justificación desde el día 1
- Trazabilidad del gasto, evidencias, criterios de selección, hitos internos.
- Evitar “dejar para el final” la justificación: en 2026 es donde más proyectos se atascan.
Planificar tesorería y cofinanciación
- Anticipos y cobros parciales: entender calendario de pagos y condiciones
- Riesgo de tensiones de caja: preparar financiación puente, pólizas, etc
Calendarizar convocatorias con mentalidad de cierre
- Aunque el marco general apunte a agosto de 2026, muchas convocatorias cierran antes o exigen ejecución previa: 2026 no es para “mirarlo con calma”.
¿Y después de NextGenEU? Continuidad vía ICO y un “fondo soberano” para inversiones
La salida del NGEU genera un “efecto escalón” en inversión pública. En paralelo, se ha anunciado un vehículo de continuidad —Fondo España Crece— gestionado por el Instituto de Crédito Oficial, con una dotación inicial de 10.500 millones € y aspiración de movilizar capital adicional hasta 120.000 millones €:
- Refuerzo de capital del ICO para sostener capacidad financiera más allá de 2026.
- Posibilidad de elevar la capacidad de inversión directa y movilizar inversión privada, enfocándose en ámbitos como IA, energía, digitalización, reindustrialización, economía circular, infraestructuras y seguridad.
Este giro sugiere un cambio de etapa para muchas empresas innovadoras: menos subvención pura y más esquemas de financiación/coinversión (préstamos, avales, instrumentos de capital), con foco en bancabilidad y retorno.
Conclusión: ganar en la recta final
De aquí a agosto de 2026, las empresas que mejor se posicionen serán las que:
- tengan proyectos maduros (no borradores),
- documenten bien (evidencias y trazabilidad),
- puedan ejecutar (capacidad operativa y financiera),
- y se anticipen a cierres de convocatoria y exigencias de justificación.
En el cierre, rara vez “falla” la innovación: suele fallar la ejecución. Y 2026 es, precisamente, el año en el que ejecución y cumplimiento se vuelven determinantes.
En JDA le asesoraremos y le ayudaremos con todos los procedimientos y documentación necesaria, acompañándole en todo el proceso.
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