Family Office

Algunas familias empresarias, al alcanzar un determinado patrimonio empresarial o, en otros casos, a raíz de la venta de su empresa industrial, deben gestionar un patrimonio financiero o inmobiliario con la misión de preservarlo a través de una gestión eficiente.

En la mayoría de los casos, la composición de la familia se estructura en distintas ramas con mayor número de miembros al encontrarse en segunda o tercera generación, siendo además necesario la separación de la gestión empresarial de la propiedad.

Según Ivan Langsberg, en su libro Succeeding Generations, “el Family Office es una unidad operativa independiente que, dentro de los instrumentos para gestionar la relación entre familia y negocio, permite a la familia invertir su riqueza como una sola unidad, a la vez que aumentar su poder de adquisición y optimizar los costes de la gestión financiera desde una óptica de planificación centralizada”.

Otro autor, John Ward en Family Values and Value Creation (J.L. Ward, J. Tàpies) define al Family Office como “una organización profesional dedicada a la gestión del patrimonio familiar y los asuntos familiares que está hoy en día redefiniendo el arte de la gestión patrimonial efectiva en familias empresariales que poseen gran visión a largo plazo y un fuerte sentido de propósito y valor’ de sus fortunas”.

Los Family Office se dedican básicamente a:

–              Gestionar activos no adscritos al negocio principal

–              Definir objetivos concretos. Puede ser desde una hucha a una empresa de inversiones.

 

En cualquier caso, debe ofrecer a la familia:

–              Seguridad económica

–              Economías de escala, pudiendo, por tamaño, acceder, a circuitos privilegiados de inversión

–              Facilitar fondos a los miembros

–              Dotar un sistema de becas

–              Dotar fondos a actividades filantrópicas

 

Los dos objetivos fundamentales de un Family Office, son:

–              La gestión patrimonial y financiera desde la eficacia financiera-fiscal

–              La buena organización familiar donde la familia pueda recibir rentas y se organice para una adecuada toma de decisiones.

El funcionamiento del Family Office se debe fundamentar sobre la estrategia de inversión y riesgo que señale el Consejo de Familia.

Para su correcto funcionamiento, es necesaria una estructura de personal que sea liderado por un profesional independiente contratado al efecto. Este profesional puede ser familiar, aunque habitualmente no lo es.  La estructura jurídica puede ser una sociedad limitada, aunque no tiene porqué ser la sociedad cabecera del grupo.

En definitiva, este instrumento es eficiente para aquellas familias que son capaces de separar con claridad las decisiones industriales de las patrimoniales y financieras con el objetivo de preservar el patrimonio obtenido.


JDA SFAI 



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